TANTO TIEMPO, ESPACIO FTALO, BUENOS AIRES 2021

TXT: BETINA PAVETI 

Tanto Tiempo es el nombre de un método. Puede utilizarse para cualquier modo de creación y  requiere de varios pasos, varios participantes y la misma cuota de seriedad como de diversión,  pero más que nada requiere tiempo. Podríamos dividirlo de la siguiente manera: 

 

1. Complicidad  

2. Arquitectura fantástica 

3. Filtración y edición  

4. Mediación 

 

1. Un conjunto de personas unidas por el afecto son convocadas bajo una consigna: componer.  Cada quien pone el cuerpo y construye un personaje que habitará un mundo nuevo en donde se  entregan a la fantasía, apuestan a la creación colectiva y se complotan para formar una nueva  ficción ¿Qué es este mundo?  

 

2. Una extrañeza inunda el ambiente, es un escenario con reglas a estrenar. Es serio, se requiere  compromiso para que esta alquimia salga bien. Los  participantes se dejan sostener por hilos que aún no sabemos bien qué son: si el hechizo del  acto creativo, la conexión telequinética entre ellxs o la apuesta a algo más ¿En qué momento una  persona comienza a convertirse en personaje? 

 

3. Luego del registro de la experiencia comienza la filtración. La selección prioriza el gesto y  cómo se vincula un cuerpo con otro en pos de la narración y la composición de la imagen. El  mundo registrado sigue en construcción: pueden superponerse escenarios que no formaron  parte de la arquitectura original, solo si aquel escenario fue guardado en fantasías anteriores.  

 

4. Ahora sólo queda tomar aquella ficción y acercarla un poco más a este plano. Esta instancia  requiere de la mediación entre la individualidad y lo colectivo, un mecanismo que se logra a  través de la pintura. La negociación es con el color y de ahí a la obsesión hay un solo paso ¿Qué  hay en el color que es tan magnético?  El balance entre el placer y la frustración, la diversión y el trabajo, la minuciosidad y la soltura. 

 

En este método la confianza, el compromiso, la entrega y, un poco, la magia hacen colisión en  esta fantasía que tiene mucho de realidad, tanto que podríamos decir que el resultado es un  retrato epocal. Los flashes, contrastes, colores y ropajes, los rostros censurados, la luz  enceguecedora dentro de la oscuridad plena, o bien en su ausencia, obstruida por la silueta de  un posible carnero, retratan un tiempo en donde asimilamos la ficcionalidad dentro de nuestras  vidas ¿No somos cómplices también cuando elegimos atestiguarla? Sin darnos cuenta, dejamos de entender la caprichosa diferencia entre lo fantástico y lo real.